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Título: Lafferriere: “Milei superó a la dictadura del 76”
Publicado por: Zurdok en 25 de Marzo de 2026, 11:41:44 PM
El golpe de Estado de 1976 "fue el inicio de medio siglo de pesadilla para la sociedad argentina", dijo a AIM el titular de la Cátedra Abierta por un Mundo Nuevo, Luis Lafferriere.

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"Muchas veces se centra el debate en lo que fue la represión feroz del golpe más sanguinario que tuvo la República Argentina y no se da importancia al objetivo central que tuvo", indicó Lafferriere a esta Agencia.

En nuestro país en el siglo XX, "hubo una sucesión de golpes de Estado que se abrió a principios de la década del 30 contra el gobierno de Yrigoyen, después en el 43, en el 55, en el 66 y finalmente en el 76. Fueron llevados a cabo por las Fuerzas Armadas, pero quienes los impulsaron eran los sectores más poderosos que se habían visto desplazados del Gobierno a partir de las elecciones democráticas cuando se amplió el voto popular y posteriormente con el voto femenino".

En ese contexto, "los sectores poderosos dejaron de tener acceso al Gobierno a través de las urnas y tuvieron que recurrir a promover los golpes de Estado en beneficio de sus intereses", remarcó el economista.

El golpe de Estado de 1976, "fue diferente del resto. En el medio siglo previo los golpes eran una sucesión de gobiernos democráticos elegidos por el pueblo y dictatoriales, que algunos llamaron una especie de empate social, porque los gobiernos democráticos llevaban a cabo políticas distribucionistas, que mejoraban las condiciones de vida en general, que ponían ciertos límites al capital concentrador; y los dictatoriales hacían políticas mucho más concentradoras y elitistas. En cambio, el último golpe llegó a ser de tal profundidad que buscó romper ese empate social y terminar con la estructura económica y social vigente hasta entonces, que muchos llaman el modelo de industrialización por sustitución de importaciones que, más allá de los vaivenes políticos, estaba garantizando mejoras sustanciales en las condiciones de vida de la mayoría".

Lafferriere afirmó que: "Los sectores más concentrados del poder, donde estaban las grandes corporaciones, los conglomerados empresarios, la oligarquía terrateniente, las empresas internacionales y la banca privada internacional fueron quienes impulsaron el golpe y permanecieron ocultos. Buscaban refundar estructuralmente la sociedad argentina, quebrar las bases de sustentación de la sociedad que venía luchando por mejoras sustanciales en su nivel de vida".

Antes de 1976, "se habían logrado avances notorios en materia económica, social, cultural, científica. La sociedad argentina ocupaba un lugar privilegiado en todos esos indicadores que mostraban mejoras de condiciones para la gran mayoría, a diferencia de otros países de América Latina".

La base de sustentación de ese viejo modelo que posteriormente fue destruido, "había puesto a la Argentina entre los países con menores desigualdades sociales del continente. Había una movilidad social ascendente generalizada, cada generación vivía mejor que la anterior, prácticamente no había desempleo y se daban grandes conquistas laborales, previsionales, educativas. La economía se apoyaba estructuralmente en tres pilares: industrialización sustitutiva, un mercado interno que permitía que esa industria creciera porque había demanda basada en salarios reales; y un Estado que tenía presencia importante con políticas que intervenían activamente para favorecer la industria y fortalecer el mercado interno. Esa economía da lugar a una estructura social mucho más diversificada y menos desigual, eso era lo que molestaba a los sectores de poder".

Previo al golpe de Estado de 1976 "ya se venían venir las políticas con el propio gobierno peronista que lo precedió. Se empezaron a aplicar políticas de ajuste, de concentración, hubo una brutal devaluación en 1975 de más del cien por cien con el ministro Rodrigo (el famoso Rodrigazo), y se empezó con la represión abierta del Estado en forma ilegal a través de la Triple A con el secuestro, desapariciones y asesinatos".

El economista enfatizó que: "Si bien es cierto que el golpe de Estado desata una feroz represión sobre el conjunto de los sectores populares, fue utilizada para disciplinar a la sociedad y que no reaccione frente a los cambios que se venían. Hubo una violación constante de la Constitución, de las leyes, se disolvió el Congreso, se prohibió la actividad política y se violaron los derechos básicos de la población. La represión era imprescindible porque las políticas que se iban a llevar adelante iban a arrasar con esa estructura económica y a generar una crisis".

"Imponer ese nuevo modelo neocolonial de país que se erigió a lo largo del siglo no lo definíamos los argentinos. Es muy concentrado, extranjerizado y se basa en la rama primaria de extractivismo depredador, con una fuerte presencia de la especulación financiera que empezó en la dictadura pero que hoy está más vigente que nunca. Eso permitió un saqueo constante de riqueza de la Argentina, tanto material como financiero".

Las políticas del ministro de Economía José Martínez de Hoz, durante la dictadura, "lograron quebrar las bases de sustentación del modelo. Hubo una brutal caída de los salarios, desde abril a diciembre de 1976 cayeron casi 40 puntos y no se volvieron a recuperar nunca más. En 1977 se dio la famosa reforma financiera que dejó el manejo del dinero en manos de la banca usurera para que pusiera los intereses que quisiera; además, se legalizó la fuga de capitales, a partir de ese momento y hasta hoy, es posible acumular riquezas en pesos y llevárselas afuera en dólares".

Esto último, dijo Lafferriere, "fue uno de los factores que más obstaculizó la posibilidad de mejoras sociales de ahí en adelante".

"La reforma tributaria fue regresiva y cargó el peso de los impuestos sobre las espaldas de los que menos tienen y menos ganan, a diferencia de los países desarrollados. Además, hubo una apertura importadora, perdiéndose la producción interna y el empleo. Esto generó una crisis profunda en la industria y en las pymes".

"Ese proyecto no terminó con la dictadura. Esa tarea inconclusa la completó el peronismo durante los 90 con Menem y Cavallo como estandarte, que terminaron con esa etapa de limpiar el terreno de la sociedad que había, destrozar esa economía y la estructura social. El nuevo modelo se va a ir desplegando desde fines del siglo XX y principios del XXI", indicó.

En los años 90 del siglo XX, "se establece una legislación que promueve y establece la megaminería a cielo abierto a favor de las grandes corporaciones internacionales que producen daños tremendos en el ambiente y ganancias enormes para esas corporaciones. También se entregaron nuestros recursos hidrocarburíferos y se aprobó el paquete tecnológico de Monsanto para que se pueda introducir y expandir en todo el territorio la monoproducción de transgénicos con el uso masivo de agrotóxicos".

Superada la crisis de cambio de siglo que llevó a tener varios Gobiernos en 10 días, "se empezó a desplegar este nuevo modelo económico y social, que no tiene nada que ver con el mundo de los años 60 y 70. Es mucho más elitista, excluyente y destructivo de la sociedad y del ambiente. Todos los Gobiernos sucesivos mantuvieron en esencia este modelo que deja a más de la mitad de la población viviendo en la pobreza, donde los más perjudicados son los menores y los mayores".

CitarLafferriere remarcó que en este siglo, "la mitad de la población económicamente activa trabaja en la informalidad. Cada vez se quitan más derechos laborales y los salarios son más bajos. El éxito de esa dictadura es esta democracia fracasada, que hoy permite la aplicación del Plan Masacre. Si no lo frenamos, si no cambiamos de rumbo, marchamos hacia el abismo. Se están llevando a cabo medidas políticas que apuntan a seguir destruyendo lo que nos queda de industria, a continuar destruyendo el mercado interno y a dejar que los recursos se los lleven afuera. Ese es el proyecto del poder mundial".

Con respecto a la deuda externa, explicó: "Cuando se inició la dictadura andaba alrededor de siete mil – ocho mil millones de dólares y cuando terminó llegó a más de 44 mil millones; hoy está en más de 514 mil millones de dólares".

Esa deuda "es fraudulenta, no la recibió el pueblo. Las corporaciones la pasaron al Estado, quien se la cobra a todo el pueblo. Pagamos más de diez veces y hoy es uno de los condicionantes principales de la política económica. Cada vez perdemos más capacidad de decidir".

La dictadura del 76 "disciplinó a la sociedad para poder llevar adelante este proceso de reorganización nacional para que los agronegocios con uso masivo de agrotóxicos para los transgénicos, la megaminería a cielo abierto, el fracking, la depredación ictícola y el saqueo financiero fueran las características centrales. En la medida en que sigan estos factores como condicionantes centrales de la economía no va a haber mejoras para la sociedad en general".

"Cada vez hay más tierra arrasada y más miseria generalizada. Esta es la herencia de la dictadura que no pudo alterar el funcionamiento democrático, porque se ha puesto al servicio de este nuevo modelo. Este Gobierno llegó con el libreto de la lucha contra la casta, pero se apoya en lo más nefasto de la casta. Y además sigue multiplicando la corrupción, que se da en dos escalas: entrega masiva de territorio y riquezas a los extranjeros, y lo que recibe la partidocracia que se presta para llevar a cabo estas políticas".

Lafferriere enfatizó: "Tenemos que cambiar el rumbo, tenemos que empezar por tomar conciencia de lo que tenemos y frenar el Plan Masacre. Nos merecemos una sociedad mejor para todos, pero tenemos que luchar por eso".