Tarimba

Política => Política => Mensaje publicado por: Zurdok en 22 de Marzo de 2026, 03:49:38 PM

Título: “Israel”: una caja de horrores
Publicado por: Zurdok en 22 de Marzo de 2026, 03:49:38 PM
Muchas de las "hazañas" israelíes fueron convenientemente ocultadas y amparadas por los países que fungían como "defensores de los derechos humanos".

(https://i.postimg.cc/FsRMMp3p/hellrael.jpg) (https://postimages.org/)

Es asombroso, y mucho más que eso, que los crímenes y actos de tortura que la entidad sionista israelí comete a diario, no sean condenados con toda contundencia a escala mundial, y que, por el contrario, se terminen naturalizando aberraciones de todo tipo contra el pueblo palestino.

"Israel", falso nombre para denominar la imposición de un ejército de ocupación colonial sobre un territorio que siempre se llamó Palestina, rellenó "su" territorio desde principio del siglo XX con un tipo de población mayoritariamente de origen anglosajón, que desde el principio no dejó nada por hacer en plan de hostilizar, perseguir y asesinar a la población preexistente. Todo ello, claro está, con el aval explícito de la comunidad internacional reunida en ese ámbito descolorido denominado "Naciones Unidas"

Con el correr de los años, desde 1948 en adelante, los sionistas israelíes nunca dejaron de acosar criminalmente a sus vecinos, no faltaron masacres como Deir Yassin, en 1948 o la de Sabra y Shatila, en 1982, expulsiones de miles de pobladores, destrucción de sus viviendas y finalmente la edificación de cientos de asentamientos, construidos sobre los escombros de otras tantas viviendas palestinas.

Muchas de esas "hazañas" israelíes fueron convenientemente ocultadas y amparadas por los países que fungían, en su verborragia, como "defensores de los derechos humanos", pero en la medida que creció la resistencia palestina, la de antes y la del presente, comenzaron a salir a la superficie hechos aberrantes, demostrando palmariamente que la "población israelí" está mayoritariamente constituida por individuos que pueden caracterizarse simplemente como psicópatas, enamorados enfermizamente de la destrucción y el crimen contra todo aquello que signifique el mundo árabe, y en especial la población palestina.

Qué otra denominación puede valer cuando no pasa un día sin que se conozcan hechos de una violencia irracional y monstruosa por parte de las tropas sionistas contra hombres, mujeres y niños. Más allá de un combate absolutamente desigual planteado con la idea de exterminar todo aquello que tenga que ver con la identidad del pueblo ocupado, hay ejemplos por cientos que hablan de una sociedad condenada de por vida por su capacidad para empatizar con el horror. Veamos algunos ejemplos:








Hay miles de ejemplos como estos, que hablan de lo que algunos valientes anti sionistas israelíes, no dejan de denunciar como parte de una sociedad "sin remedio". Estos mismo judíos antisionistas, que son perseguidos y represaliados en "Israel" y en todo el mundo, califican a la población que ampara estas vesanías como ejecutores o cómplices de "hechos que superan la crueldad del nazismo". Es indiscutible que generación tras generación "Israel" ha permitido y ensalzado que su vocación imperialista y expansionista, convierta a los ciudadanos en monstruos sedientos de sangre. Si no fuera así, que otro nombre tiene el que profesoras de los colegios primarios y secundarios lleven a sus alumnos a los hangares de los aviones que bombardearán a otros niños, en Gaza, y escriban dedicatorias en las bombas y misiles. Leyendas de tal calado, como "ustedes son nuestros héroes, maten a todos los árabes, destruyan Gaza", y otras linduras parecidas. O como varios dirigentes y ministros del gabinete de Netanyahu que declararon públicamente que "no hay que dejar ni un niño palestino vivo porque serán los futuros terroristas".

Sin dudarlo, la sociedad "israelí" en su inmensa mayoría, está infectada por el virus de la muerte, por eso no es casual que ponderen o por lo menos toleren a los Netanyahu, los Ben Gvir o los Smotrich. Que ovacionen a su Parlamento que impone la pena de muerte o legalice la tortura para los prisioneros palestinos, que linchen a los pocos habitantes que condenan la guerra contra Irán, Líbano, Palestina, Irak o Yemen.

Fuera de esa gran mayoría de asesinos seriales, hay otros judíos, como Gilad Atzmon, que renunció a la ciudadanía israelí y escribe diariamente denunciando sus tropelías, los escritores Norman Finkelstein e Ilan Pappe, o el excelente periodista Gideon Levy, que día a día denuncian la criminalidad sionista. Y por hacerlo, sufren las consecuencias internas del odio, o son amenazados de muerte fuera de Palestina ocupada, cuando dictan conferencias explicando la naturaleza perversa de las teorías expansionistas y racistas de Theodoro Herzl, ideólogo del sionismo.