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Allah Akbar

Publicado por Zurdok, Hoy a las 03:26:50 PM

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Zurdok

El acto simbólico de exclamar cada noche Allah Akbar tuvo importantes efectos en la población iraní.



Un cartel colocado en la ventada de una panadería en Irán dice:
"Debido a la situación actual, cualquier persona que no tenga dinero
o cuya tarjeta no funcione puede llevarse todo el pan gratis que necesite
para el día. Mientras sigamos vivos nadie pasará hambre".

"Dios es el más grande", y tras esto debe proclamarse su grandeza. Para la República Islámica de Irán la oración y la frase sagrada; Allah Akbar constituyen el lugar central más sagrado en cada uno de los actos cotidianos de adoración.
 
Devoción y respeto proveniente desde las sagradas escrituras y principios del Corán en la interpretación chií mayoritariamente iraní, juntas representan la unicidad absoluta de Dios en el Islam. Un acto sagrado que constituye el lugar más importante en la adoración de los musulmanes.
 
Para los líderes de la revolución islámica quienes están centrados en la fe chií del Allah Akbar como camino a la transformación individual en la vida interpretando y dando respuesta a la realidad social.
 
Ni es el egoísmo, menos el excesivo apego al mundo ni el temor por los poderes materiales lo que hacen del iraní que sea un hombre entregado y consagradamente convertido en ser un buen combatiente. Su población y nación islámica estarán de primeros en sus sentimientos.
 
En esta acción ha ido el pensamiento de su máximo líder espiritual quien transformó en símbolo la conciencia y el avivar de su pueblo; el Ayatollah Ruhollah Khomeini. Junto a él lo que llevó al triunfo en la lucha de la revolución islámica en 1979 fue el grito de Allah Akbar el cual comenzó a escucharse en cada casa de familias iraníes, una lucha espiritual que alentaba a quienes desde las montañas luchaban en contra de la tiranía.
 
Su fervor fue una clara declaración; ningún ser humano podría llegar a alcanzar el poder de Dios. Por eso su movimiento de lucha fue inspirado en una revolución e impulsado por el Allah Akbar, sugerente de tres importantes funciones sociales:


  • Infundir valentía en la sociedad.
  • Eliminar el temor a los poderes opresivos y
  • Crear la mayor unidad entre sus creyentes y seguidores.

La base de la Revolución Islámica: fe, Independencia y resistencia.
Sus luchas y principios están sujetos a nociones espirituales las cuales cumplen su espiritualidad hacia lo social.
 
En esas noches duras de 1955 hasta 1979 originadas tras el feroz golpe de Estado orquestado por Estados Unidos quien puso a dirigir Irán a Mohammad Reza Pahleví, mientras los norteamericanos bombardeaban a Vietnam, todo el poder de la lucha de resistencia quedaba grabada en los tejados de silenciosas viviendas, todos los habitantes desde sus hogares y como acto simbólico le gritaban a la tiranía; Allah Akbar; "Dios es el más grande".
 
Este acto simbólico de exclamar cada noche Allah Akbar comenzó a tener importantes efectos en la población. Podemos nombrar varios de estos; el espíritu de la unidad, originó confianza en el poder de Dios con el cual los iraníes sentían un acompañamiento, y la eliminación de cualquier tipo de miedo frente al enemigo; interno o externo. Nada quebraría su fe.
 
Para el iraní nada podrá llegar a quebrar su certeza frente a la resistencia ante la injusticia, venga de donde venga. Los principios son protegerse entre todos como una gran familia.
 
Pero estos principios no deben verse como una invocación religiosa o una fe fanática. Todo ha quedado esparcido en cada uno de sus habitantes como un impulso a la soberanía que hace Dios sobre las dimensiones de sus vidas y de las sociedades que busquen estos caminos. Esta es la cultura de la resistencia.
 
Los principios del Ayatollah Khomeini se esparcieron como fuerza en su pueblo. La misma no está en el poder material, esta se sustenta en la fe del poder divino. Por eso ningún poder militar ni menos político pudiera llegar a ser superior a la voluntad divina proclamada por el pueblo.
Tampoco puede dejarse por fuera la fe de los creyentes en Dios, pues los enemigos más poderosos serán incapaces ante este poder divino en el cual creen y comparten los iraníes con cada miembro de sus familias. Y las bases de sus hogares están tapizadas con la fe, perseverancia y algo muy importante: dignidad.
 
No es puramente verbal, hablamos de una verdadera transformación del ser humano. Su fe se manifiesta por encima de cualquier creencia. Nada es más importante en su convicción espiritual que Dios. En su interior primero está la espiritualidad y estabilidad.
 
Ni el egoísmo, menos el apego excesivo a este mundo ni el temor a otros poderes, nada es capaz de romper con la creencia cultivada. La presencia del Ayatollah transformó la línea de un pensamiento político, cuyos principios son símbolo que van directo a la conciencia capaz de despertar la razón del pueblo islámico.
 
Así la tiranía instaurada tras los sucesos de 1955 fue destruida en marzo de 1979 con el triunfo de la Revolución Islámica. Por esto como respuesta de Estados Unidos crearon y nació la doctrina Carter, igual instalaron el primer comando militar fuera de su territorio, un año antes ya habían instalado a Sadam Husein en Bagdad, quienes inmediatamente comenzaron los episodios de la guerra Irán―Irak lo cual dejó hasta el año 1988 un millón de muertos.
 
Por eso la lucha venció la tiranía y por consiguiente llegaron al poder impulsados por su movimiento. Compartieron tres funciones; infundir valentía a la sociedad, sacar de su mente y corazones el terror de los poderes opresivos, y crear la más férrea y clara unidad entre todos los creyentes.
 
Desde entonces los códigos de la Revolución Islámica han sido la fe, la independencia y la resistencia. Los mismos principios que hoy se oyen en la guerra que libran contra Estados Unidos e "Israel". Ese mismo acto simbólico que derrocó aquella aura venenosa de un régimen opresor, hoy produce efectos mucho más profundos, reviviendo primeramente lo espiritual, es decir la unicidad divina. Por eso, la suerte contra "Israel" está echada.
 
Seguirá la fortaleza de la confianza en el poder de Dios, y la eliminación del miedo frente a cualquier adversario o enemigos, nada será más poderoso, más que la resistencia frente a cualquier injusticia.
 
Para el Corán todas las dimensiones de la vida están situadas en la fe. Esta ha creado una cultura de resistencia donde a pesar de las circunstancias adversas que lleguen nadie corre o va a esconderse. Sobre Teherán pueden caer misiles y el pueblo permanece en su sitio gritando Allah Akbar. Cosa contraria pasa en "Israel" donde desde la caída del primer misil iraní todos corren, huyen despavoridos a esconderse en los refugios.
 
Se ha abierto toda una cultura de la resistencia ocupando un lugar único en la forma de la vida iraní. La fuerza del pueblo está en el poder divino y no en lo material. Por eso no hay poder militar que vaya más allá de la ley divina, y la confianza como símbolo de dignidad y perseverancia.
 
Bajo el pensamiento de los Imanes en la Revolución Islámica la expresión profunda del Allah Akbar se ha convertido en una profundidad extraordinaria doctrinal, destacando otros niveles superiores.
 
El primero de ellos el nivel doctrinal es la proclamación de la grandeza de Dios. El segundo un ser humano con un gran nivel espiritual y místico. Y el tercero un nivel social y civilizatorio proveniente de una cultura con dignidad y resistencia frente a cualquier agresor.


Fuente: Al Mayadeen