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La salud del mamífero

Publicado por Zurdok, 04 de Abril de 2026, 07:29 PM

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Zurdok


Hace varias décadas que, por mi trabajo, observo la realidad como un mosaico, o como un rompecabezas, aunque ahora es la realidad la que rompe cabezas, cuerpos y sensibilidades. La realidad que Perón decía que era la única verdad, lo sigue siendo, por más fakes, dobles varas, o gente que la niegue. Hay un instante en el que, por más deforme que sea la época, la realidad se cuela por el estómago y llega al intestino como un vacío indigerible; y los estúpidos, y los que ya rumiaban, sienten al mismo tiempo que ya no pueden más.

Hay un instante en el que el artificio no puede negar la verdad. Ya se escucha el estruendo que provoca la fascinación imbécil chocando contra ella.

A lo largo de cincuenta años de barrer la realidad buscando conexiones o consecuencias, nunca hasta ahora el lenguaje me resultó insuficiente para expresar el desconche que expresa hoy esta banda bizarra de chantas y viciosos elevados a tope. Así son las distopías: siempre hay uno que sale de la caverna, ve la luz y tarda en convencer a los demás de que la oscuridad no es lo único que hay. Qué haríamos sin las parábolas.

Yendo a Adorni, el chanta es un personaje estereotípico de una argentinidad que es la que subyace al genocidio. Era parte del "ser nacional" con el que nos adoctrinaban en la dictadura. Es Brandoni en Esperando la Carroza. Eran las tres empanadas. El chanta es el argentino que se siente piola porque se roba la toalla del hotel. Y que obviamente, es "apolítico".

Estos especímenes sacados de la televisión de cable de hace veinte años se roban la toalla, la biblia y el calefón. Roban a discapacitados, a jubilados, a las provincias, a los docentes, a los científicos, a los asalariados. No lo hacen como quien roba, sino como quien respira. Milei lo dijo en uno de sus lapsus: "Están calientes porque les curramos los curros". A eso se reduce todo en el fondo: a ese equívoco de un hombre limitado, que no entiende mucho de nada ni nada del todo, y que es gobernado por sus bajos instintos.

En el caso Adorni hay detalles que describen a todos los personajes, no solo a él. Un personaje que apenas tiene el gran curro de su vida corre a comprarse todo lo que puede, sin olvidarse del Rolex. Vivimos bajo en yugo de una mala junta entre traders ladrones y pichones de buitres que se sienten condes o marqueses, y lúmpenes angurrientos que les piden a los Granaderos que les toquen Abba.

Adorni no solo tiene que explicar sus inconsistencias pueriles y groseras; también repugna saber que mientras ejercía de censor, adjetivador despectivo y odiador parlante, estaba haciendo él lo que decía que hacían los pobres diablos a los que condenó al agravio. Su propia vida no es otra cosa, por lo que vemos, que una sucesión de radiografías de colas de perro.

Hoy no encuentro las palabras para expresar lo que veo, porque este desmoronamiento argentino es parte del derrumbe del mundo que lidera Trump. Es económico, cultural, civilizatorio. La ruptura del derecho internacional es cacareada, pero no detenida. ¿y eso que significa? Que Trump convirtió al mundo en un neo far west. Empezó una guerra con el estrecho de Ormuz abierto y la termina con el estrecho cerrado y la inflación galopando.

La propaganda iraní habla de "las fuerzas EpStEin". Más allá de la opinión que se tenga de esta guerra, de lo que no cabe duda es de que los archivos Epstein existen, están sobre la mesa, y líderes como los europeos parece que se hacen los tontos. No se hacen los tontos. "Occidente" chorrea excremento intelectual y vaho amoral.

Hay un hilo conductor que hace sentido en lo que se hace difícil aceptar, concebir, enfrentar. La tríada de presidentes que votó hace días a favor de la esclavitud africana es la misma que ancla en el visceral odio a los niños y las niñas. A los de Gaza, donde se ve la fuerza bruta arrancando la semilla de un pueblo, a las niñas de Irán, a las niñas y adolescentes violadas y abusadas durante años por lo más alto de la elite bicontinental, a estos niños nuestros que crecen en este delirio y reaccionan con lo que tienen a mano. En Santa Fe, en la localidad de San Cristóbal, había una ametralladora.

El ataque es a la especie y lo que regenera la especie son los niños. Estos niños y niñas argentinos entre los que circulan las adicciones y los trastornos de ansiedad, los que apuestan on line o presentan un buzo de egresados simulando un pelotón de fusilamiento, como en Ciudad Jardín, o que padecen nuevos males silenciosos y un día estallan, como aquel hermoso puber de Adolescencia, que en su cuarto y a solas había mutado en asesino de mujeres.

Estos mamarrachos vulgares roban a cuatro manos mientras les pudren las cabezas y les debilitan los cuerpos a los niños. El ataque a sus padres es el ataque a sus familias. ¿Qué les toca a los niños y las niñas que están creciendo ahora? Nada. Son generaciones que maman exactamente el mensaje que necesita el narco para prosperar: trabajar no sirve o no se puede. Estudiar no sirve ni se puede.

Una cosa podemos hacer por nosotros mismos y por los que amamos, y es lo que desde el fondo de esa historia que niegan han hecho los pueblos estafados. Desinvestirlos. Desnudarlos. Desoírlos. Desconocerlos. Denunciarlos. Detenerlos como cualquier mamífero sano detiene al predador que viene a comerse sus crías.